Tu mañana ha sido mi ayer
(ensayo fracasado de un perdón)
(Madrid)
No me gusta levantarme
sin tu cuerpo extenuado
y menos quisiera aconsejarte
para que te quedes a mi lado.
Dime lo que debas decirme
que escucharé lo que me dé la gana,
y si se te ocurre hoy maldecirme
es que ya experimentas que me amas.
Vaya ligera tu fijación conmigo,
y obsesiónate con mi desinterés;
te quiero loca porque diga lo que no digo
e insatisfecha si lo intento alguna vez.